Bueno en empecemos desde el principio. Todo comenzó hace nueve meses, por aquellos entonces yo era un joven inocente, despreocupado y lleno de energía con ganas de comenzar el curso y de demostrar de lo que era capaz de hacer a los que serian mi nuevos profesores durante los próximos dos años. El año pintaba bien, nuevos amigos, nuevos compañeros, nuevo instituto, nuevo orario, en definitiva un nuevo mundo por descubrir y lo que mas tarde descubriría que seria el comienzo de una nueva forma de ver el mundo y de estar en el, una nueva vida.
Pero todo este sentimiento ingenuo y puro entro, sin saberlo en una espiral de continua oscuridad y poco a poco llegaría a convertirse en una sensación solo comparable con la que sufrimos cuando vamos caminando por un puente que se balancea sobre un profundo abismo sin fin, te encuentras justo en medio y lo único que esta mas cercar del fin del puente es tú caída al vacío. A medida que avanzaba el curso el viejo y frágil puente se iba desgastando como si la fuerza de los elementos se concentrase en las secas y desgastadas cuerdas que lo mantenían en pie. A cada paso que daba estaba mas lejos de poder retroceder y el fin del puente estaba tan lejano que solo era comparable con el pequeño haz de luz que deja una estrella tras implosionar en medio del oscuro vacío. Pero no todo ha sido tan malo, este año he tenido la oportunidad de conocer a mis compañeros de clase que son fantásticos y de hacer nuevos amigos, también me he dado cuenta que las cosas si se trabaja lo suficiente se pueden conseguir, claro esta con un poco de sacrificio y esfuerzo. Bachillerato me ha enseñado una cosa que creía saber pero no podía estar mas que equivocad, hablo de apreciar y disfrutar de los días de fiesta, y es cierto es de que no se sabe el valor de las cosas asta que no las pierdes. Bill Conti - Gonna Fly Now